Ser periodista es fácil

Una breve mirada a lo que la profesión de periodista implica o debería implicar.

Ruedas-de-prensa

Ahora que quizás haya captado su atención con este expresivo e interpretable titular (como tienden a ser todos los titulares) he de matizar y argumentar.

Lo primero es que ser periodista es fácil si no tienes conciencia… creo que así tampoco lo arreglo…

Pero es cierto, ser periodista es fácil si no tienes conciencia, pero no en sentido moral, sino de profesión. Como en todas las profesiones, sin embargo hablo de ésta porque es la que conozco, la que amo y la que me duele.

Hace poco se ha reabierto el debate de las ruedas de prensa sin preguntas. Algunos las han puesto de moda y algunos sectores de los medios de comunicación han tomado la decisión de no darle difusión a estas intervenciones, ejemplo de ello fue la tendencia #sinpreguntasnohaycobertura.

En algunas profesiones se actúa como representante de ciertos colectivos. En el caso de la política, se confía en ellos para que nos representen y regulen la organización de la sociedad. En el caso del periodismo se confía en ellos por su mayor acceso a la información y porque se presupone que informarán. Son pocos ejemplos pero que siempre se tocan. Unos organizan y regulan y los otros deben contarlo.

El problema deriva cuando la separación entre unos y otros se diluye, y no sólo porque los periodistas como sujetos tengan opiniones, que pueden o no hacer más patentes, sino porque muchos han decidido no tomar el esfuerzo de mantener esa separación.

Se puede hacer tanto periodismo como periodistas hay, igual que en todas y cada una de las profesiones se puede ejercer su trabajo mejor o peor y con responsabilidad o no. En el caso del periodista su responsabilidad simplemente puede ser más ampliada que la de otras profesiones. Ni más ni menos importante, pero sí con la posibilidad de hacer sus aciertos y errores más visibles.

Recientes encuestas expresan que políticos, jueces y periodistas son profesiones poco valoradas socialmente. Algunas percepciones serán injustas pero debemos reflexionar y ver que esa visión negativa también tiene su parte de realidad. De nuevo hablaré de lo que conozco.

El periodismo está cambiando con las redes sociales y la tecnología pero su materia prima es la información y la comunicación. La comunicación siempre ha interesado porque puede crear opinión; favorable o no.

Es por eso que las empresas e instituciones crearon gabinetes de comunicación con periodistas. La idea es simple, y siempre, siempre, es la misma. Comunicar desde mi punto de vista para que quizás así se vean las cosas de la misma manera.

Esto no es malo, no es ilógico, y si eres un periodista de gabinete es tu primera y última misión.

No hay nada de malo, es el trabajo, también se da información necesaria y útil. Pero siempre que se sepa que éste es el juego porque que sea interesada no tiene por qué significar nada oscuro. Los profesionales de esta orilla del periodismo son profesionales éticos, concienzudos, pero con una misión en la que importa más uno que todos. Y esto es así, y menos mal porque si hay muchísimos periodistas en paro habría más sin los gabinetes.

Por eso existen, y no deberían desaparecer,  los periodistas de medios de comunicación, que no deben rendir cuantas más que a su medio (podríamos entrar en otro debate analizando los intereses de los medios de comunicación…) no se dejan, o no deberían dejarse, llevar tanto por los intereses de las empresas o instituciones y contrastar, valorar y dar distintos puntos de vista.

Pero esto no se hace; el frenético ritmo de trabajo hace que muchas veces las notas de prensa se transcriban y por tanto al lector le llega una información con tan solo un punto de vista. Esto es algo que debería evitarse, aunque falte tiempo.

Las ruedas de prensa, sirven para que instituciones y empresas den su información pero también para que respondan información de interés que los periodistas crean que interesa al público.

Acceder a asistir a ruedas de prensa sin preguntas y luego darles difusión es asistir a un monólogo, y puede cortar la posibilidad de conseguir información. Ese tipo de practicas y consentirlas como profesional de medio de comunicación es descuidar tu deber contigo mismo, con tu profesión y con los ciudadanos.

Así es que sí, si te conformas con transcribir informaciones, si te quedas con una sola visión, si no estás en el lugar de los hechos, si te conformas con la información que viene dada, si buscas llevarte bien con todos… así es fácil ser periodista. Y eso sin contar si no te preocupa hacerlo todo bien y aún así fallar. Porque no todo es voluntad, somos humanos, a veces inevitablemente erramos.

Quizás  aún sueño con un periodismo que ni siquiera sé si existe.


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Una respuesta a “Ser periodista es fácil”

  1. Revista Madreselva
    17 diciembre, 2013 a 12:25 #

    (Cómo estás Irina, hay un pequeño error en la nota anterior, esta es la nota publicable, gracias)

    Hay un buen análisis de la realidad aunque escaso y muy suave porque el asunto es bastante espinoso.

    Me gustaría puntualizar dos cosas: un gabinete de comunicación es al periodismo lo que el Corte Inglés al telediario, y aunque en alguna ocasión esta actividad (a algunos) nos haya permitido sobrevivir en un punto concreto de nuestra trayectoria, no podemos considerarla una función periodística y sí, como bien dices, de comunicación en un sentido amplio relacionada con las Relaciones Públicas y la Propaganda.

    La oposición que planteas entre “periodistas de gabinete” y “periodistas de información” no ha lugar entonces porque sólo los segundos ejercen en sentido neto el periodismo.

    Considerando que la objetividad no puede existir porque el lenguaje jamás es inocente ni aséptico, el problema no es entonces que los periodistas no contrasten la información (tú dices, incluso, que “la información”, cuando “sea interesada no tiene por qué significar nada oscuro” – eso está muy bien, pero te olvidas que “la información interesada” no es información, es propaganda) el problema no es contrastar las fuentes sino que, a veces, cuando NO lo hacen, es porque no tienen más remedio, ya que de otra manera podrían estar contraviniendo los intereses empresariales de su medio, que, como sabemos, a menudo está integrado en una corporación empresarial mayor de la que el periódico es mero reflejo y que no puede oponerse, por eso mismo, a la voz de su amo.

    Pero podemos respirar tranquilos porque el periodismo en España todavía no ha llegado a ser un rehén de los intereses empresariales de sus patronos y se debate en una legítima lucha de ideologías y tendencias, entre la que se encuentra la que defiendes con entusiasmo.

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