La censura tecnológica; de aquí a Pekín

Hace 25 años una revuelta estudiantil acabó en masacre en el gigante asiático, sin embargo hoy en día los jóvenes chinos desconocen esa parte de la historia, no se enseña en el colegio y no se encuentra información de ella en Internet.

muralla commons cvander

 Hubo un tiempo en que se pensó que Internet había superado las barreras del territorio, era un medio libre y siempre lo sería. No obstante unos años han bastado para despertar a los soñadores de la democratización tecnológica.

La Gran muralla China tiene su réplica en el mundo digital aunque los entendidos la conocen también con el nombre de Escudo Dorado. Ésta, como la física, tiene una función defensiva, al menos desde la óptica gubernamental. Y el gobierno chino está llevando a cabo distintas acciones para asegurar su tutela sobre la información.

Estas son algunas de las claves del modelo actual en cuanto a la difusión de la información en China.

  • Minimizar la necesidad de buscar información fuera de medios controlados
  • Controlar el acceso a la información a distintos niveles (el bloqueo de DNS, bloqueo de IPS, filtrado de términos a nivel de URL..)
  • Monitorizar la información
  • Localizar las anomalías del sistema
  • Generar miedo a las penas impuestas
  • Alentar la autocensura

En el presente artículo se hará un acercamiento a las técnicas empleadas por China para controlar la información en Internet y cómo algunas de estas se han trasladado a otros países. Entre ellos España y su actual debate sobre la regulación de redes sociales y distintas acciones .

Pero partamos desde China antes de volver a España.

El gigante asiático conoce bien el poder de la movilización en las redes sociales. En 2011 el artista y activista chino Ai Weiwei consiguió recaudar dinero para  la multa impuesta por la acusación de delitos económicos a través de préstamos de simpatizantes movilizados a través de Internet.

Pero ¿en qué se basa el control de China en Internet?

El propio país publicó un documento en el que justifica su proceder, el argumento se sustenta en que “Junto con el territorio chino, internet está bajo la jurisdicción de la soberanía china. La soberanía china en internet debe ser protegida y respetada”

Es por tanto el gobierno el que tutela este medio de difusión y decide qué es suversivo y por tanto no debe tener cabida en la red en China. Es por ello que se han dado detenciones de blogueros opositores.

Sin embargo, y pese lo anterior, todo indica que la vida diaria en China y su acceso a Internet es tranquilo y para la mayoría de las personas no hay un sentimiento de ser censurado.

El proceder de China está basado en distintos pilares aunque la clave es el uso normal de Internet, un acceso  incómodo y la auto-censura.

Quienes han estado en China afirman que su experiencia de navegación ha sido normalizada y las barreras contra el bloqueo, a nivel tecnológico, son fáciles de superar también por los extranjeros mediante   proxy o una VPN . Sin embargo, estos casos  son la excepción ya que cuando se habla de control en China no preocupa tanto el exterior como el interior.

Según lo anterior es fácil para los extranjeros acceder a internet y saltar, hasta cierto punto, el bloqueo.

Algo que no ocurre con gran parte de la población China,  para la grandísima mayoría de los usuarios, el exterior o el contenido escrito en idiomas diferentes simplemente no existe.

Así emergieron versiones locales de los medios sociales. Es decir medios Chinos que cumplen la misma función que los que tenemos en otros países y que se encuentran al otro lado del Escudo Dorado o Muralla Digital.

Por ejemplo Weibo es una copia mejorada de Twitter; el diseño de página de Renren.com usa el azul de Facebook y Youku.com tiene el “you” de Youtube. Funcionan como empresas privadas y algunas cotizan. Estos medios son la alternativa perfecta teniendo en cuenta que algunas redes sociales están bloqueadas permanentemente o en ocasiones en China, y en otros países.

socialmediamap-1

La competencia de otras empresas internacionales se hace así cuesta arriba, tomemos el ejemplo de  Facebook que aún no ha logrado implantarse en China con tanta facilidad como, por ejemplo en Europa.

Estas empresas nacionales, como Weibo, cuentan con un mercado local que conocen, no tienen que superar la barrera cultural o idiomática y además cuentan con ventajas por parte del gobierno.

Beijing multa a las páginas on line en las que se reproduzca o comparta contenido que incomode al Gobierno. Eso puede impactar en los balances de las empresas y, al fin y al cabo, las compañías deberán responder ante los accionistas. Por lo que la autocensura y celo de las empresas chinas favorecerá la autocensura y propia vigilancia.

En conclusión:

Se ha conseguido que los ciudadanos chinos no accedan a determinados contenidos porque hacerlo es más pesado, enrevesado y con ello se pierde el interés de hacer un esfuerzo que parece innecesario.

Innecesario porque se ha cubierto la necesidad de mantenerse informado con sus propios sistemas y redes sociales. Internamente, la llamada censura no es un problema: si alguien escribe algo inconveniente, su propio proveedor, ante la iminnencia de la actuación gubernamental, lo censurará directamente.

Pero recorramos el camino de vuelta a casa y ahora pensemos en España, en nuestro país el principal caballo de batalla entre las autoridades e Intenet habían sido los derechos de autor por las obras de la industria cultural.

Poner límites al campo es difícil pero no imposible, en Internet pasa lo mismo, en España también y no es algo nuevo. Hay ejemplos de cierres a blogs y páginas webs desde 2009. Tanto es así que Google declaró que “nuestra plataforma de blogs ha sido o está siendo bloqueada en al menos siete países, incluidos China, España, India, Pakistán, Irán, Myanmar y Etiopía”

El gran público ha podido escuchar los términos de regulación de Internet principalmente asociado a la pitería y a las webs de enlaces como la cerrada Megaupload.

En clase de Historia del Periodismo, hablando de la búsqueda de fuentes fiables nos enseñaron que la Legislación va por detrás de la Sociedad, cuando algo está implantado en la sociedad y molesta a los gobiernos es cuando se legisla sobre ello y aparecen las leyes.

Así los historiadores al descubrir legislación en contra de los libelos (primero narraciones que con el tiempo pasaron a ser textos críticos, anónimos y difanatorios en muchas ocasiones)  dedujeron que la repercusión e influencia de estos escritos era el motivo por el que regularlos.

Siguiendo esa línea de razonamiento podemos pensar que la regulación de la llamada Ley Sinde no fue otra cosa que la reacción natural al éxito de páginas para que dejaran de enlazar a contenidos protegidos por derechos de autor. Y así intentar evitar la sangría de un sector audiovisual que cada vez pierde más dinero y que no tiene claro cómo desarrollarse en el mundo 2.0, aún así tambiénse nencuentra la trampa una vez hecha la ley.

Pero además de intereses económicos en los últimos meses se ha cuestionado el límite de las redes sociales y si han de regularse. Este nuevo interés viene dado desde las esferas políticas.

twitter

Las redes sociales, especialmente Twitter, se han convertido en excelentes vías de expresión y de medición de la opinión pública. Muchos han encontrado la ventaja comercial; los programas de televisión o radio que tienen sus hastag como medida de popularidad al estilo de la medición de audiencia televisiva.

Pero la población también le da otro tipo de uso; fue en las redes sociales donde movimientos como el 15M o el partido Podemos se han formado, afianzado y difundido hasta traspasar la red y llegar a los medios tradicionales.

Sin embargo, el punto de inflexión pareció llegar con el asesinato de Isabel Carrasco y los comentarios que se destimaron al suceso a través de las redes sociales.

La historia es cíclica y al igual que en el caso de los libelos los comentarios en Twitter parece que han llegado a la cima y ahora hay que regularlos.

El gobierno está dando los primeros pasos para ello. Es decir, dotar a la Justicia de «instrumentos legales adicionales» para perseguir las conductas que «hacen apología del delito y del odio».

No obstante las redes sociales no son sino medios, herramientas de comunicación y tecnología. No son ellas las que cometen delito sino las personas tras ellas.  El Código Penal regula el tema de las injurias, la cuestión de amenazas o de incitación a la violencia y también cuando el tema radica en la defensa del honor. Y tiene que ser a iniciativa del afectado el que  interponga una demanda.

Si las manifestaciones en la red son motivo de delito se tienen que perseguir. Puede haber problemas de pruebas, de identificar al autor pero por lo demás el procedimiento es igual que si alguien insulta a otro a través de, por ejemplo,  un periódico, si atenta contra su honor…

Un exceso de celo a la hora de legislar puede trasvasar la delgada línea entre regulación y libertad de expresión. Un control excesivo puede terminar dando por delito lo que son críticas políticas y ello va en detrimento de la democracia, y esa línea entre censura y control es de fácil traspaso, porque como hemos visto el tutelaje también lo realiza China sólo que aquí lo llamamos censura.

 

, , , ,


Busca: Puntos de Liberación de Libros en un mapa del Tesoro un poco más grande
Aún no hay comentarios.

Deja un comentario

Por favor sé agradable al opinar aquí. Tu dirección de correo electrónico permanecerá privada.
})();