La salud también se encuentra a flor de piel

En verano, la búsqueda del bronceado perfecto puede hacer que nos relajemos y olvidemos la importancia de mantener la salud de nuestra piel.

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En épocas pasadas y en otras culturas en la actualidad el tono de piel tenía y tiene que ver con la belleza que se asocia a las personas. Una piel clara podía ser sinónimo de estatus social, la gente acomodada no trabajaba al aire libre por lo que no se bronceaba o la palidez se asociaba a una mayor pureza, inocencia…

Sin embargo, en la actualidad y en multitud de países los dictámenes de la moda sugieren que para estar más guapo o guapa nada mejor que un tono de piel dorado por la luz del sol.

También podríamos asociar este nuevo canon al estatus ya que podríamos considerar que sólo personas con una situación económica más o menos solvente pueden permitirse tumbarse al sol en la playa.

Sea como sea la piel no entiende de lujosas vacaciones en la playa o tardes de piscina comunitaria y lo cierto es que sin los cuidados adecuados la piel se resiente.

 Además del temido cáncer de piel, la piel envejece antes ya que esta se debilita, reseca y pierde elasticidad.

El exceso de sol puede conseguir que desarrolles lesiones en la piel como erupciones, queratosis solar, lesiones en la piel de aspecto escamoso, o molestas quemaduras, las más graves con ampollas.

Por supuesto no todo es malo y si se toma el sol con precaución se disfrutará de un mejor estado de ánimo, ayuda contra el acné. La conjunción de sol y agua de mar puede ayudar a aquellas personas con psoriasis.

Existen falsos mitos o situaciones en las que nos relajamos, la creencia de que las personas morenas no se queman o que bajo la sombrilla estamos a resguardo total son sólo algunos. Bajo una sombrilla aunque estás protegido hasta un 35% de la radiación solar penetra, echarse crema protectora no está de más. Al igual que si eres de los que se pasan la vida en “remojo”, en tu caso la falta de sensación de calor no te hará consciente del daño en la piel. Existen cremas que son eficaces en esta situación, aunque decir que son resistentes al agua es una exageración. Son aquellas cremas que indican cuántos minutos resiste el producto al agua. Desde 40 a 80 minutos y si superas ese tiempo has de volver a aplicarla.

Y si es importante aplicar frecuentemente el protector solar más lo es conocer cuál es el más indicado para nuestro tipo de piel, aunque el mínimo es el de FPS 15 para pieles negras o morenas o no te quemas con facilidad.

El llamado tipo de tez mediterráneo o de tono olivacéo y te pones morena o moreno con facilidad usa factor 30 al principio y 20 después.

Si eres tirando a blanquecino pero te consigues poner moreno o morena, con alguna quemadura de vez en cuando, usa factor del 20 al 40.

¿Se te considera de piel blanca?, ¿tienes el pelo y los ojos claros y te pones rojo enseguida? Probablemente tengas pecas y no te pongas bronceado por mucho que lo intentes, no te preocupes mucho por el moreno y usa un factor alto porque necesitas cremas con un FPS de 50 o más.

Sea como sea disfruta el verano que queda.

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