Reestreno para la ira. Nota: 7.5

Nueva crítica sobre Tarde para la ira

claqueta Ccommoms Mikineator

Ocho años de preproducción para regalar al espectador un thriller crudo y realista con sabor español.

Después de verlo en algunas interpretaciones como actor en La isla mínima, Los amantes pasajeros, 100 años de perdón, Raúl Arévalo se suma a la oleada de directores que apuesta por un género que triunfa en España en los últimos años, el thriller. Nuestro país vive un período de corrupción, donde la moral, la ética, la violencia, la traición, son algunos de los aspectos que dan juego a este género que logra empatizar con el público español.

Así, Arévalo cuenta la historia de un hombre normal y corriente, José (Antonio de la Torre) que sufre la pérdida de su mujer en una joyería atracada por una banda de ladrones, uno de los cuales es Curro (Luis Callejo) que después de ocho años en prisión por el robo, se encontrará con una situación inesperada que le impedirá rehacer su vida.

Una historia de venganza en una España en crisis. Una narración bien estructurada mediante un montaje certero. Un elenco de actores bien elegido, cada uno se cree su papel, con un Antonio de la Torre sensacional que logra crear inquietud en el espectador, preguntándose éste en todo el filme qué piensa su personaje y qué es lo que le lleva a esa ira in crescendo.

El primer largometraje de Arévalo te invita a escuchar al barrio español, a su gente, oprimiendo en gran parte del filme la música y dejando que los sonidos de la España profunda tengan presencia y protagonismo. Incluso, la película mantiene un nivel tan alto de contención de los personajes, que apenas existen diálogos. El espectador así, se pregunta constantemente que es lo que pasa y qué piensan los personajes en cada momento, cuestiones que el director sabe responder muy bien con un guión bien resuelto al final.

Un estilo propio, con una imagen que recupera el grano del celuloide, dejando atrás la imagen digital pulida en alta definición, dando el aspecto de crudeza que quería Arévalo para la historia.

Al igual que el sonido y la imagen, aparecen movimientos de cámara propios de directores experimentados. Con cámara al hombro y rodando varias escenas en plano secuencia, Raúl hace que la historia parezca más real y cercana al espectador. El rodaje de la primera secuencia donde aparece una persecución introduciendo la cámara dentro del coche detrás del piloto, bien podría merecer un óscar.

Una película humilde, con poco presupuesto, que ha marcado y confirmado una vez más el camino a seguir por el cine español y por la industria. Un mensaje claro frente a superproducciones como Un monstruo viene a verme, la cual competía con Tarde para la ira por los Goya, la cual fue finalmente ganadora. La productora Beatriz Bodegas decide apostar por este género que ha sabido darle sabor e identidad española el primerizo director Raúl Arévalo, con unas ideas claras, bien contadas, y bien trasmitidas tanto a crítica, como a público y Academia.

Un director que vuele a reestrenarse con ira, esta vez con un mensaje claro de reconocimiento a la relación cine-Estado que tanto ha marcado en la industria cinematográfica de este país y al duopolio que sufre el mismo con Atresmedia y Mediaset, cuyas cadenas de tv se llevan prácticamente toda la taquilla en España.

Una oportunidad a las historias crudas (y no comerciales) de nuestro país, y a los jóvenes directores con talento.  Raúl Arévalo se ha estrenado como director por todo lo alto marcando el camino del éxito de la taquilla del cine español.


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